sábado, 20 de enero de 2018

BLACK HAMMER: ORÍGENES SECRETOS, RENACIDA, DEMONIO DE LIBRO, JAMES BOND: HAMMERHEAD y HELLBOY: AQUEL MAR SILENCIOSO

Los comics de superhéroes han tenido (y tienen) tantas variantes que creo que estamos ante un género que ya se las ha visto de todas las formas y colores, por lo que fuera de ese canon más comercial resulta extraño encontrarse con algo un poco original. Ya os adelanto que esta Black Hammer podría considerarse más de lo mismo entendido como la enésima revisión del género en su vertiente de deconstrucción de los superhéroes, camino recorrido por muchos desde que abrió la veda la clásica Watchmen.

En este primer volumen, titulado Orígenes secretos, nos van contando la historia de los seis superhéroes protagonistas, ocultos en una pequeña granja de un remoto pueblo de la América profunda. El problema es que no estan ahi por voluntad propia, sino que más bien exiliados tras su mayor batalla en común como los héroes más poderosos de la Tierra, y ello es sobrellevado por estos seis personajes de manera desigual, siendo Golden Gail la que a priori parece estar más hastiada de dicha situación, que los obliga a un forzado anonimato y "normalidad".

A medida que vamos conociendo a estos superhéroes los "parecidos razonables" resultan más que evidentes, yendo desde el Detective Marciano o Shazam de DC hasta el Capitán América de Marvel con incluso un leve guiño a Lovecraft y los comics de terror de EC. Dichas semejanzas se pueden tomar con un poco de suspicacia (no en vano variantes de todo tipo de superhéroe más o menos famoso se han visto a puñados) pero el resultado final se afianza al centrarse más en los personajes y sus conflictos personales que en el hecho de lo que hayan sido (y siguen siendo) Con unos acertados flashbacks que sirven como homenaje a la época clásica de los superhéroes (lo que permite contrastar sus inquietudes y evoluciones), así como un apartado gráfico que lo aleja de los estereotipos del mismo, sin duda alguna este tomo es un buen inicio para una serie premiada con varios galardones, entre ellos el Eisner a mejor serie nueva.
Siempre nos hemos preguntado que hay más allá de esta vida: la religión católica ha idealizado sobre el Cielo y el Infierno para dicha cuestión, pero en esta Renacida el conocido Mark Millar nos ofrece otra opción, un mundo de fantasía a medio camino entre lo medieval y lo futurista, a medio camino entre los universos de Conan el Bárbaro y Tolkien, al cual no me importaría ir a parar una vez acabe aqui mi existencia (¡soñar es gratis!)

La premisa es sencilla: Bonnie Black es una anciana viuda que se encuentra ya en sus últimos dias, querida y apreciada por todos los que la rodean por su gran corazón y enorme humanidad. Todo sigue su curso inevitable pero cuando nuestra octogenaría protagonista abandona nuestro mundo aparece renacida en otro (muy apropiado el título) como una guerrera de 25 años de un reino llamado Adystria, al que van a parar todas las personas buenas. Esta equivalencia al Cielo cristiano tiene su contrapartida en las Tierras Tenebrosas, donde acaban todos los malvados, estando nuestra protagonista relacionada con personajes en uno y otro lado.

Es posible que cuando uno lee un comic como este piense que lo que nos plantea en él Mark Millar no es muy original, ya que aparte de la comparativa que he citado arriba se pueden poner también de ejemplos los múltiples derivados que han tenido los mundos fantásticos de Robert E.Howard o el antes citado Tolkien (incluso en ocasiones yo mismo he citado que la fantasía heróica no es uno de mis géneros preferidos) ¿Cual es el motivo para que haya GOZADO TANTO con esta obra? Pues seguramente la ingeniosa premisa con la que el autor nos plantea la historia, así como la inmediata empatía que uno siente hacia la protagonista, emocionándose con Bonnie en cada nuevo encuentro en este fantástico mundo con seres renacidos que conoció en su vida ordinaria (y lo digo así porque se incluyen mascotas) Una historia como esta necesitaba todo un artista para desarrollarla visualmente y en ese punto hay que admirar el maravilloso trabajo artístico de Greg Capullo, que sabe mostrarnos a los lectores lo fascinante de este mundo a medida que nuestra heroina lo va conociendo, hasta el punto de que uno se queda con las ganas de volver (algo que sus creadores no descartan)
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No había leido yo nada de Clive Barker hasta Cabal: Razas de noche, que me descubrió a un autor bastante entretenido dentro del amplio espectro del terror como género literario. Después del título citado le ha llegado el turno a Demonio de libro, una obra más reciente de Barker que parte con el atractivo de ser su narrador el demonio del título, atrapado entre sus páginas y que lo primero que te pide a ti, como lector, es que lo liberes quemando el susodicho libro.

Pese a que uno tenga sus estereotipos respecto al demonio, sobretodo por la inmensa multitud de detalles vistos en la cultura popular de todo tipo, condición y forma, pronto nos queda claro que también dentro de la demonidad hay escalafones sociales, y el de Jakabok Botch es el de los más bajos, por lo que la mejor definición que se podría hacer de este personaje sería la de "pobre diablo". Atrapado entre las letras de este libro pugnará por que lo destruyamos para darle libertad, pero la evidente curiosidad humana hará que continues leyendo, lo que aprovechará él para narrarnos sus vivencias y como acabó encerrado en estas páginas.

Para ponernos en situación digamos que el Señor B. (para abreviar su nombre antes citado) tuvo una vida lamentable con unos padres aún más lamentables, por lo que cuando llegó a nuestro mundo pensaba que igual su suerte cambiaría. Pero no hubo época peor para los demonios que la Edad Media, por lo que nuestro protagonista se verá en más de un serio aprieto por su condición, que le llevará a vivir todo tipo de andanzas en un mundo que lo teme y lo desprecia. La historia se verá interrumpida (de forma quizás demasiado reiterativa) por ese citado Señor B, el demonio narrador protagonista, que nos amenazará, tentará, pedirá, suplicará y exigirá con todo tipo de ofertas para que detengamos la lectura y pongamos fin a su sufrimiento. Aunque por la condición de su narrador uno pensara que la obra es de terror, el resultado final dista mucho de ello, si bien no se priva de incluir detalles y situaciones bastante sangrientas y truculentas, pero lo que prevalece sería un humor negro, grotesco y macabro.
Nunca había leído ningún comic del famoso personaje James Bond (icono tan popular que creo que resulta innecesario descubrirlo a estas alturas) pero hace unos meses me leí el primero, con un acertado guión de Warren Ellis que sabía dosificar en su justa medida todos los elementos que se han hecho ya característicos de este personaje, sobretodo a raiz de su muy extensa vida cinematográfica. Editado por Panini este sería el tercer volumen, con lo cual se podría admitir que tengo la desventaja de no haber leído aún el segundo (titulado Eidolon) si bien no descarto que pueda ser futura novedad en alguna biblioteca, pero me imagino que cada arco argumental será independiente, por lo que el "empalme" lo he podido realizar sin problemas.

Si en el primero el guionista era Warren Ellis (que repitió en ese segundo que he mencionado que aún tengo inédito) en esta ocasión dicha tarea corre a cargo de Andy Diggle, el cual lleva a cabo un trabajo igualmente destacable, manejando con acierto todos los elementos habituales de este popular agente, y ofreciendo aqui una aventura que nada tiene que envidiar tanto a sus andanzas literarias como a las cinematográficas. En una resolutiva historia de la que se sentiría orgulloso incluso el creador de este personaje (Ian Fleming), el famoso 007 tendra que ir tras la pista de un enemigo tan anónimo como letal, al cual tan solo se conoce como Kraken, desarrollándose en los seis números incluidos en este tomo una trama muy bien resuelta que contentará tanto a los fans de James Bond como a los que escogen este comic como simple entretenimiento. Creo que esta serie en comic editada en origen por Dynamite puede tener la inspiración necesaria para alguna futura entrega de esa extensa saga cinematográfica del personaje, ya que como tal esta historia de nuevo funciona de manera muy eficaz (como me pasó con Vargr), cual si estuvieramos viendo esa hipotética película en viñetas.
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Con el título de Aquel mar silencioso me he leido un nuevo comic de Hellboy, la más famosa creación de Mike Mignola. Se podría decir de él que es tan solvente como cualquier superhéroe, en el sentido de que se le ha desarrollado una continuidad a sus historias y un pasado a su rojo protagonista, e incluso han tenido spin-offs algunos de sus secundarios, por lo que podriamos afirmas sin lugar a dudas que en sus más de dos décadas de existencia se ha dotado de buenos y sólidos cimientos al universo de este personaje.

Justo por lo amplio de su trayectoria admito que quizás no me he leído todas sus andanzas en el orden establecido (la mayoría de los comics de Hellboy y sus muchos derivados que he leido de la biblioteca lo he hecho según su disponibilidad), de tal manera que siempre he preferido más las breves que las que estaban dentro de algún tipo de saga (vamos, como con los superhéroes: mejor un arco argumental más o menos cerrado, aunque pueda tener alguna referencia que se me escape o no recuerde, que un episodio específico dentro de una serie que tan solo se puede valorar con justicia si se lee la misma completa) En el caso de este comic se puede decir que pertenece al primer grupo, si bien con unas pocas referencias para situar la acción de este relato dentro de la continuidad establecida para el personaje. La historia, cumplidora dentro de los cánones que uno espera para Hellboy, si bien ni mucho menos de las más destacadas de este demonio rojo, lo situa a bordo de un buque que parece del siglo XIX, donde se desarrollará un pequeño y funcional relato que se podría considerar homenaje a Herman Melville (autor de la popular obra Moby Dick) en el cual Mignola sólo se encarga del guión, quedando el apartado gráfico en manos de un Gary Gianni que cumple con corrección.
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2 comentarios:

Tarquin Winot dijo...

La serie de James Bond es brillante. Yo me enganché porque cualquier cosa que haga Ellis me interesa y, en esta ocasión, borda las dos entregas (no te pierdas la segunda, es casi mejor que la primera). El cambio de guionista me pilló con el pie cambiado y estuve a punto de abandonar la serie. Menos mal que no lo hice, porque Diggle está de rechupete.Una de las series más nutritivas de entre las publicadas a día de hoy.

Chacal Chacalito dijo...

Gracias por tu comentario, el que me falta ya digo que saldré a por él en cuanto lo vea disponible.